La gestión de la desinformación en línea enfrenta nuevos desafíos con enjambres de IA autónomos que operan de manera independiente y mimetizan el comportamiento humano, lo que complica la moderación de contenido. Los botnets tradicionales dependen de comandos centralizados, mientras que los enjambres de IA aprenden y toman decisiones descentralizadas, lo que los hace más difíciles de detectar. Los expertos sugieren mejorar la verificación de identidad y la transparencia como posibles contramedidas, pero es necesario un enfoque holístico que combine estrategias técnicas, regulatorias y centradas en el usuario para abordar eficazmente esta amenaza emergente.