Los líderes republicanos están intensificando los esfuerzos para promover la Ley SAVE, que exigiría prueba documental de la ciudadanía estadounidense para el registro de votantes en las elecciones federales.
Los protocolos sólidos de validación de datos, que potencialmente aprovechen registros inalterables, podrían abordar las preocupaciones sobre el voto de no ciudadanos, al tiempo que preservan el acceso para los ciudadanos elegibles.
¿Hasta qué punto debería la tecnología desempeñar un papel en la modernización de la verificación de votantes?
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