En artículos anteriores ya defendimos la emisión de stablecoins creadas para propósitos concretos.
El uso más relevante de las stablecoins es el pago internacional, especialmente los abonos a comerciantes globales, ya que permiten reducir significativamente tanto los costes como los plazos de liquidación en comparación con las infraestructuras tradicionales.
Para aprovechar ese potencial, es indispensable construir una infraestructura de emisión global, una infraestructura capaz de crear y gestionar stablecoins en distintos mercados. A continuación, analizamos en qué consiste la infraestructura de emisión y cómo permitir el acceso global a esta tecnología.
La emisión de cualquier stablecoin se fundamenta en la infraestructura de emisión, que soporta todo el proceso. Este sistema articula tres procesos principales:
Emisión y destrucción: se trata del proceso esencial mediante el cual el emisor genera y destruye tokens en la blockchain. Este procedimiento lo regula un smart contract sobre blockchain, que requiere a su vez una infraestructura financiera paralela: cuentas bancarias para gestionar depósitos y retiradas en moneda fiat, y sistemas informáticos y APIs que automatizan la conversión.
Las stablecoins se crean gracias al proceso de emisión y se destruyen a través de la destrucción en la cadena de bloques. El emisor mantiene el control sobre el smart contract, asegurando su autoridad exclusiva para emitir y eliminar stablecoins.
Canales de entrada y salida: este es el mecanismo que permite a los usuarios convertir moneda fiat en stablecoins y viceversa. Esta operación bidireccional es imprescindible para el usuario final, ya que permite transformar moneda fiat en stablecoins y también recuperar la moneda fiat original.
Cuando un usuario quiere adquirir stablecoins, transfiere moneda fiat al emisor y realiza la conversión vía API. El emisor entonces genera las nuevas stablecoins y las deposita directamente en la billetera digital del usuario. Los fondos en moneda fiat quedan en reserva y se invierten para generar rendimientos.
Si el usuario desea revertir la operación, envía sus stablecoins al emisor, que las elimina, liquida los activos de reserva necesarios y transfiere el importe en moneda fiat equivalente de vuelta al usuario.
Conversión global: este tercer proceso es el más disruptivo. Resuelve la necesidad fundamental de convertir stablecoins y distintas monedas fiat de manera fluida entre diferentes países o regiones.
En la práctica, esto implica conectarse a sistemas de pagos locales y mantener cuentas bancarias en cada mercado, facilitando tanto depósitos como retiradas y posibilitando que las stablecoins se cambien por cualquier moneda local y viceversa.
Esta funcionalidad convierte a las stablecoins en la herramienta más competitiva para transferencias internacionales, superando en eficiencia y coste a los sistemas bancarios tradicionales de pagos transfronterizos.
Desarrollar una infraestructura de emisión global dotada de canales de entrada y salida locales comporta una enorme complejidad. Los emisores de stablecoins pueden optar por tres enfoques principales:
Crear canales de entrada/salida regionales: implica abrir cuentas bancarias y obtener licencias en distintas geografías. Los usuarios depositan moneda fiat en estos bancos locales y utilizan la infraestructura de emisión para convertir la moneda fiat en stablecoins.
Colaborar con exchanges de criptomonedas locales: consiste en asociarse con plataformas de intercambio y creadores de mercado de cada país objetivo. Los usuarios emplean estos exchanges para comprar stablecoins con moneda fiat y para recuperar moneda fiat desde stablecoins.
Utilizar el modelo Mint-as-a-Service: la opción más eficiente y escalable es asociarse con proveedores de Mint-as-a-Service, como Codex. En este esquema, el intermediario local de confianza actúa como agente local de confianza. Los usuarios pueden operar con el proveedor MaaS en su país y la infraestructura de emisión central del emisor se encarga de las conversiones entre moneda fiat y stablecoins.
Para ejecutar con éxito una estrategia de emisión global de stablecoins, es crucial que los emisores trabajen en los siguientes aspectos:
Los emisores tienen una oportunidad excepcional para crear stablecoins orientadas a nichos de usuarios y casos de uso concretos. El auténtico potencial, sin embargo, se desbloquea haciendo accesibles estas stablecoins en todo el mundo. Por fortuna, no es necesario afrontar este reto en solitario.