La parte del trading de la que no hablamos He notado algo sobre las criptomonedas. Todos compartimos las victorias. Las velas verdes. Las capturas de pantalla de la “entrada perfecta”. Las grandes ganancias porcentuales. Pero hay una parte del trading de la que casi nunca hablamos: nuestro estado mental mientras lo hacemos. Para ser honesto, la mayoría de mis pérdidas no ocurrieron porque el mercado fuera injusto. Ocurrieron porque fui impaciente. A veces entré por FOMO. A veces operé solo porque estaba aburrido. A veces mantuve una posición mala más tiempo del que debería, simplemente porque mi ego no quería aceptar que estaba equivocado. Y estas son decisiones pequeñas. Tan pequeñas que en el momento no parecen peligrosas. Pero al final de la semana, cuando miro mi PNL, puedo ver claramente el impacto. Creamos estrategias, pero no las seguimos completamente. Escribimos reglas de gestión de riesgos, luego las ajustamos a mitad de la operación. Ponemos stop loss, luego los movemos cuando el precio se acerca. Un día me hice una pregunta sencilla: Si tuviera que explicar cada operación que hice esta semana a un inversor serio, ¿sonaría confiado? La respuesta me incomodó. Fue entonces cuando me di cuenta de que el problema no era el mercado. Era mi disciplina. Ahora, antes de entrar en cualquier operación, hago una pausa de un minuto. Solo un minuto. Me pregunto: • ¿Esto está planificado o es emocional? • Si esto alcanza el stop loss, ¿lo aceptaré con calma? • ¿Seguiría haciendo esta operación si el tamaño de la posición fuera más pequeño? Ese minuto ha mejorado mi trading más que cualquier indicador que haya probado. Analizamos monedas. Estudiamos gráficos. Seguimos las noticias. Pero rara vez analizamos a nosotros mismos. Quizá la verdadera ventaja en el trading no sea una estrategia secreta. Quizá sea el control emocional. Obtener beneficios no es la parte más difícil. Protegerlos de manera constante sí lo es. Y eso es algo que todavía estoy aprendiendo lentamente, pero con honestidad.
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La parte del trading de la que no hablamos
He notado algo sobre las criptomonedas. Todos compartimos las victorias. Las velas verdes. Las capturas de pantalla de la “entrada perfecta”. Las grandes ganancias porcentuales.
Pero hay una parte del trading de la que casi nunca hablamos: nuestro estado mental mientras lo hacemos.
Para ser honesto, la mayoría de mis pérdidas no ocurrieron porque el mercado fuera injusto. Ocurrieron porque fui impaciente.
A veces entré por FOMO.
A veces operé solo porque estaba aburrido.
A veces mantuve una posición mala más tiempo del que debería, simplemente porque mi ego no quería aceptar que estaba equivocado.
Y estas son decisiones pequeñas. Tan pequeñas que en el momento no parecen peligrosas. Pero al final de la semana, cuando miro mi PNL, puedo ver claramente el impacto.
Creamos estrategias, pero no las seguimos completamente.
Escribimos reglas de gestión de riesgos, luego las ajustamos a mitad de la operación.
Ponemos stop loss, luego los movemos cuando el precio se acerca.
Un día me hice una pregunta sencilla:
Si tuviera que explicar cada operación que hice esta semana a un inversor serio, ¿sonaría confiado?
La respuesta me incomodó.
Fue entonces cuando me di cuenta de que el problema no era el mercado. Era mi disciplina.
Ahora, antes de entrar en cualquier operación, hago una pausa de un minuto. Solo un minuto.
Me pregunto:
• ¿Esto está planificado o es emocional?
• Si esto alcanza el stop loss, ¿lo aceptaré con calma?
• ¿Seguiría haciendo esta operación si el tamaño de la posición fuera más pequeño?
Ese minuto ha mejorado mi trading más que cualquier indicador que haya probado.
Analizamos monedas. Estudiamos gráficos. Seguimos las noticias.
Pero rara vez analizamos a nosotros mismos.
Quizá la verdadera ventaja en el trading no sea una estrategia secreta.
Quizá sea el control emocional.
Obtener beneficios no es la parte más difícil.
Protegerlos de manera constante sí lo es.
Y eso es algo que todavía estoy aprendiendo lentamente, pero con honestidad.