El 7 de enero de 2018, un recluso español, Gonzalo Montoya Jiménez, fue encontrado desplomado e inconsciente en su celda.
Dos médicos de prisión lo examinaron y declararon muerto. Un médico forense lo confirmó y firmó el informe de defunción. Su cuerpo fue sellado en una bolsa y enviado a la morgue, donde pasó horas en almacenamiento en frío y fue marcado para autopsia. Momentos antes de que comenzara el procedimiento, los patólogos escucharon ronquidos desde dentro de la bolsa. Fue llevado de urgencia al hospital y despertó al día siguiente, muy vivo, y pidió ver a su esposa. El incidente aún no tiene explicación hasta el día de hoy.
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El 7 de enero de 2018, un recluso español, Gonzalo Montoya Jiménez, fue encontrado desplomado e inconsciente en su celda.
Dos médicos de prisión lo examinaron y declararon muerto. Un médico forense lo confirmó y firmó el informe de defunción.
Su cuerpo fue sellado en una bolsa y enviado a la morgue, donde pasó horas en almacenamiento en frío y fue marcado para autopsia.
Momentos antes de que comenzara el procedimiento, los patólogos escucharon ronquidos desde dentro de la bolsa.
Fue llevado de urgencia al hospital y despertó al día siguiente, muy vivo, y pidió ver a su esposa.
El incidente aún no tiene explicación hasta el día de hoy.