La economía japonesa lucha con las consecuencias de una caída excesiva del yen. Como se explicó recientemente en una entrevista, Ken Kobayashi, presidente de la Cámara de Comercio de Japón (JCCI), advierte sobre los efectos desproporcionados de los tipos de cambio actuales en las pequeñas y medianas empresas del país. La JCCI representa a más de 1,2 millones de empresas y actúa como portavoz del sector medio.
Las especulaciones del mercado impulsan la debilidad excesiva del yen
Según Jin10, el núcleo del problema radica en las especulaciones del mercado que conducen a fluctuaciones extremas en los tipos de cambio. Aunque las autoridades ya han tomado medidas, Kobayashi las considera insuficientes. Hace referencia a los resultados de una encuesta de su cámara, que muestran que un tipo de cambio de aproximadamente 130 yenes por dólar sería sostenible para la economía. La tendencia actual, con fluctuaciones entre 159 y 152 yenes, supera los límites que las empresas pueden soportar.
Presión sobre los aumentos salariales y las ganancias empresariales
La caída excesiva del yen amenaza directamente los planes de aumento salarial, que son fundamentales para la economía japonesa. Los sectores dependientes de las importaciones ven cómo sus costos se disparan, mientras que las empresas orientadas a la exportación, aunque se benefician a corto plazo, sufren a largo plazo por la inestabilidad. Kobayashi enfatiza que la carga para las pequeñas empresas es desproporcionadamente grande, ya que tienen menos flexibilidad para compensar los costos que las grandes corporaciones.
Se exige una política de divisas integral
El presidente de la cámara de comercio pide al gobierno que utilice un conjunto completo de medidas de divisas. Esto incluye intervenciones directas en el mercado, controles en la evolución del tipo de cambio y advertencias verbales a los actores especulativos. Aunque la política actual del gobierno muestra ciertos esfuerzos, Kobayashi considera que esto es un enfoque demasiado tímido dada la realidad económica. Su mensaje es claro: no solo se requieren ajustes marginales en el tipo de cambio, sino una reacción política coordinada y enérgica ante un yen excesivamente débil.
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La caída excesiva del yen afecta a las pequeñas y medianas empresas de Japón y exige medidas políticas
La economía japonesa lucha con las consecuencias de una caída excesiva del yen. Como se explicó recientemente en una entrevista, Ken Kobayashi, presidente de la Cámara de Comercio de Japón (JCCI), advierte sobre los efectos desproporcionados de los tipos de cambio actuales en las pequeñas y medianas empresas del país. La JCCI representa a más de 1,2 millones de empresas y actúa como portavoz del sector medio.
Las especulaciones del mercado impulsan la debilidad excesiva del yen
Según Jin10, el núcleo del problema radica en las especulaciones del mercado que conducen a fluctuaciones extremas en los tipos de cambio. Aunque las autoridades ya han tomado medidas, Kobayashi las considera insuficientes. Hace referencia a los resultados de una encuesta de su cámara, que muestran que un tipo de cambio de aproximadamente 130 yenes por dólar sería sostenible para la economía. La tendencia actual, con fluctuaciones entre 159 y 152 yenes, supera los límites que las empresas pueden soportar.
Presión sobre los aumentos salariales y las ganancias empresariales
La caída excesiva del yen amenaza directamente los planes de aumento salarial, que son fundamentales para la economía japonesa. Los sectores dependientes de las importaciones ven cómo sus costos se disparan, mientras que las empresas orientadas a la exportación, aunque se benefician a corto plazo, sufren a largo plazo por la inestabilidad. Kobayashi enfatiza que la carga para las pequeñas empresas es desproporcionadamente grande, ya que tienen menos flexibilidad para compensar los costos que las grandes corporaciones.
Se exige una política de divisas integral
El presidente de la cámara de comercio pide al gobierno que utilice un conjunto completo de medidas de divisas. Esto incluye intervenciones directas en el mercado, controles en la evolución del tipo de cambio y advertencias verbales a los actores especulativos. Aunque la política actual del gobierno muestra ciertos esfuerzos, Kobayashi considera que esto es un enfoque demasiado tímido dada la realidad económica. Su mensaje es claro: no solo se requieren ajustes marginales en el tipo de cambio, sino una reacción política coordinada y enérgica ante un yen excesivamente débil.