Fuente: TokenPost
Título original: [Editorial] Las criptomonedas no son enemigas de los bancos… La finanza está en un camino de ‘evolución’, no de ‘revolución’
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¿Son las criptomonedas una herramienta de “revolución” para destruir los bancos, o un proceso de “evolución” financiera que busca resolver los problemas del sistema financiero actual, coexistir y ofrecer mejores opciones? Sobre la relación entre criptomonedas y bancos, la gente sigue usando expresiones como “guerra”. Esto refleja una percepción de juego de suma cero — pensar que uno de los dos debe desaparecer. Sin embargo, esta visión simplifica en exceso los cambios en el entorno financiero. La aparición de las criptomonedas no busca derrocar a los bancos, sino más bien revelar problemas que el sistema financiero actual ha ignorado durante mucho tiempo.
El sistema financiero centrado en los bancos ha acumulado estabilidad y confianza, pero también presenta limitaciones evidentes. Aproximadamente 2.000 millones de adultos en todo el mundo aún no tienen una cuenta bancaria, las transferencias internacionales toman de 3 a 5 días y las comisiones promedio alcanzan el 6%. En procesos complejos, los costos se vuelven opacos y el control de los activos pasa de los usuarios a terceros. Estos problemas estructurales han sido aceptados durante mucho tiempo como “incovenientes inevitables”.
Las criptomonedas surgen precisamente en este contexto. Liquidaciones inmediatas, accesibilidad global, estructuras de costos relativamente claras, herramientas financieras programables — estos son ámbitos que el sistema actual no ha logrado ofrecer plenamente. Pero esto no significa que las criptomonedas puedan reemplazar completamente el papel de los bancos. En hipotecas, financiamiento empresarial y transacciones que involucran responsabilidades legales y protección, las funciones de los bancos siguen siendo cruciales. La cuestión no es reemplazar, sino ampliar las opciones.
Los bancos tampoco están exentos de responsabilidad. La innovación en velocidad, costos y accesibilidad de las transferencias ha sido lenta, lo que ha abierto paso a nuevos competidores. Si solo se define a las criptomonedas como una amenaza externa, se ignoran las causas fundamentales del cambio. Por eso, algunos bancos ya están ofreciendo servicios de custodia de criptomonedas y experimentando con infraestructura de pagos basada en blockchain y aplicaciones de stablecoins. Las instituciones financieras que acepten estos cambios ganarán competitividad, mientras que las que se aferren al statu quo serán eliminadas.
El papel de los gobiernos y reguladores financieros también es importante. Restringir o permitir sin condiciones las criptomonedas no son políticas responsables. La falta de regulación puede poner en riesgo la estabilidad financiera, mientras que una regulación excesiva puede empujar la innovación al extranjero. Se necesita un marco institucional que gestione los riesgos, pero que también permita opciones y competencia. Esto pondrá a prueba la capacidad de los reguladores para gestionar la evolución financiera.
El futuro de las finanzas no será un mundo donde los bancos desaparezcan. Es más probable que los usuarios, según la situación, elijan entre bancos o criptomonedas en una reestructuración del sistema. Las criptomonedas tienen ventajas en transferencias internacionales inmediatas, mientras que los préstamos a largo plazo y la gestión de activos siguen siendo fortalezas de los bancos. Si no se gestionan estos cambios, se caerá en el caos; si se gestionan bien, se generará competitividad.
Los cambios en curso no son una revolución para derrocar el sistema, sino una evolución hacia mejores herramientas y más opciones en las finanzas. Cómo institucionalizar esta dirección determinará el futuro de las finanzas en Corea.
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Las criptomonedas no son enemigas de los bancos: la evolución financiera en lugar de una revolución
Fuente: TokenPost Título original: [Editorial] Las criptomonedas no son enemigas de los bancos… La finanza está en un camino de ‘evolución’, no de ‘revolución’ Enlace original:
¿Son las criptomonedas una herramienta de “revolución” para destruir los bancos, o un proceso de “evolución” financiera que busca resolver los problemas del sistema financiero actual, coexistir y ofrecer mejores opciones? Sobre la relación entre criptomonedas y bancos, la gente sigue usando expresiones como “guerra”. Esto refleja una percepción de juego de suma cero — pensar que uno de los dos debe desaparecer. Sin embargo, esta visión simplifica en exceso los cambios en el entorno financiero. La aparición de las criptomonedas no busca derrocar a los bancos, sino más bien revelar problemas que el sistema financiero actual ha ignorado durante mucho tiempo.
El sistema financiero centrado en los bancos ha acumulado estabilidad y confianza, pero también presenta limitaciones evidentes. Aproximadamente 2.000 millones de adultos en todo el mundo aún no tienen una cuenta bancaria, las transferencias internacionales toman de 3 a 5 días y las comisiones promedio alcanzan el 6%. En procesos complejos, los costos se vuelven opacos y el control de los activos pasa de los usuarios a terceros. Estos problemas estructurales han sido aceptados durante mucho tiempo como “incovenientes inevitables”.
Las criptomonedas surgen precisamente en este contexto. Liquidaciones inmediatas, accesibilidad global, estructuras de costos relativamente claras, herramientas financieras programables — estos son ámbitos que el sistema actual no ha logrado ofrecer plenamente. Pero esto no significa que las criptomonedas puedan reemplazar completamente el papel de los bancos. En hipotecas, financiamiento empresarial y transacciones que involucran responsabilidades legales y protección, las funciones de los bancos siguen siendo cruciales. La cuestión no es reemplazar, sino ampliar las opciones.
Los bancos tampoco están exentos de responsabilidad. La innovación en velocidad, costos y accesibilidad de las transferencias ha sido lenta, lo que ha abierto paso a nuevos competidores. Si solo se define a las criptomonedas como una amenaza externa, se ignoran las causas fundamentales del cambio. Por eso, algunos bancos ya están ofreciendo servicios de custodia de criptomonedas y experimentando con infraestructura de pagos basada en blockchain y aplicaciones de stablecoins. Las instituciones financieras que acepten estos cambios ganarán competitividad, mientras que las que se aferren al statu quo serán eliminadas.
El papel de los gobiernos y reguladores financieros también es importante. Restringir o permitir sin condiciones las criptomonedas no son políticas responsables. La falta de regulación puede poner en riesgo la estabilidad financiera, mientras que una regulación excesiva puede empujar la innovación al extranjero. Se necesita un marco institucional que gestione los riesgos, pero que también permita opciones y competencia. Esto pondrá a prueba la capacidad de los reguladores para gestionar la evolución financiera.
El futuro de las finanzas no será un mundo donde los bancos desaparezcan. Es más probable que los usuarios, según la situación, elijan entre bancos o criptomonedas en una reestructuración del sistema. Las criptomonedas tienen ventajas en transferencias internacionales inmediatas, mientras que los préstamos a largo plazo y la gestión de activos siguen siendo fortalezas de los bancos. Si no se gestionan estos cambios, se caerá en el caos; si se gestionan bien, se generará competitividad.
Los cambios en curso no son una revolución para derrocar el sistema, sino una evolución hacia mejores herramientas y más opciones en las finanzas. Cómo institucionalizar esta dirección determinará el futuro de las finanzas en Corea.