Te contaré un chiste clásico sobre la “honestidad”:
Aventi come sandía
Un día, Aventi fue de visita a casa de un amigo y se sentaron juntos a comer sandía.
Aventi comía muy rápido y además muy bien, sin darse cuenta, la piel de la sandía frente a él se acumulaba como una pequeña montaña. Al lado, alguien quiso burlarse de él, y aprovechando que no miraba, empujó silenciosamente la piel de sandía que había dejado, justo frente a Aventi.
Cuando Aventi volvió en sí, se dio cuenta de que tenía delante toda la piel de sandía, ¡el doble que los demás! Esa persona inmediatamente señaló a Aventi y emp
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