En el ámbito de las criptomonedas, la lógica de financiamiento está experimentando cambios sin precedentes. Según el último informe de mercado publicado por Wintermute Ventures, uno de los principales creadores de mercado del sector, toda la industria se enfrenta a un momento decisivo de “adaptación o eliminación”. Los proyectos que anteriormente dependían de descripciones grandilocuentes y visiones ambiciosas para obtener financiamiento fácilmente, ahora están siendo eliminados implacablemente por el mercado.
Gran cambio en la lógica de inversión de VC: por qué la tasa de aprobación del 4% se convierte en la nueva norma
Los datos no mienten. Wintermute Ventures revisó aproximadamente 600 proyectos en 2025 y solo aprobó 23 transacciones, lo que da una tasa de aprobación del 4%. Aún más sorprendente es que solo el 20% de los proyectos llegaron a la fase de due diligence. Lo que refleja esta cifra no es que las instituciones se vuelvan más exigentes, sino un cambio fundamental en el ecosistema de inversión en criptomonedas.
La era de la “inversión en red” del pasado ha quedado atrás. El fundador Evgeny Gaevoy no se esconde: han abandonado por completo el modelo de inversión generalizado de 2021-2022 y han adoptado una estrategia de puntería precisa. Esto no es un caso aislado de Wintermute: todo el ecosistema de VC en criptomonedas en 2025 vio una caída del 60% en transacciones, bajando de más de 2,900 en 2024 a aproximadamente 1,200.
A simple vista, el volumen de fondos aún parece considerable: la inversión total en VC en criptomonedas alcanzó los 4,975 millones de dólares. Pero el flujo de estos fondos ha cambiado radicalmente. La inversión en etapas tardías representa el 56%, mientras que la participación en rondas semilla se ha reducido a mínimos históricos. Los datos del mercado estadounidense ilustran aún mejor la tendencia: las transacciones cayeron un 33%, pero la inversión mediana creció 1.5 veces, alcanzando los 5 millones de dólares. ¿Qué significa esto? Las instituciones prefieren apostar fuerte en unos pocos proyectos en lugar de lanzar una red para pescar.
La causa principal de este cambio radica en la extrema concentración de liquidez en el mercado. En 2025, el mercado de criptomonedas presenta un carácter “estrecho”: el 75% del capital institucional está en activos principales como BTC y ETH. Aunque la cuota de mercado de BTC y ETH cayó del 54% al 49%, la participación en activos blue-chip creció un 8% en conjunto.
Lo que es aún más preocupante es que el ciclo narrativo de las monedas competidoras se está acelerando en su declive. Desde una caída de 61 días en 2024 hasta 19-20 días en 2025, el capital no tiene tiempo de salir hacia proyectos medianos o pequeños. Al mismo tiempo, la atención de los minoristas se está desplazando: ahora persiguen IA y acciones tecnológicas en lugar de criptomonedas, lo que provoca una falta de fondos adicionales en el mercado.
La prueba de sangre de las rondas semilla: cómo las instituciones identifican proyectos realmente viables
En este entorno, los equipos emergentes enfrentan desafíos sin precedentes: la financiación en ronda semilla ya no es solo un punto de partida para gastar dinero, sino una línea de vida que requiere autofinanciarse.
Primero, la validación estricta del ajuste producto-mercado (PMF). Las instituciones ya no se conforman con planes de negocio elaborados o visiones grandilocuentes; quieren datos reales: al menos 1,000 usuarios activos o ingresos mensuales superiores a 100,000 dólares. Lo más importante es la retención de usuarios: si la proporción DAU/MAU es inferior al 50%, significa que los usuarios no están comprometidos. De los 580 proyectos rechazados por Wintermute, muchos fracasaron en este punto: tenían whitepapers atractivos, arquitecturas técnicas impresionantes, pero no podían presentar evidencia de usuarios dispuestos a usar y pagar.
La eficiencia del capital es la segunda barrera de supervivencia. Se predice que en 2026 aparecerán muchas “empresas zombi rentables”: aquellas con ingresos recurrentes anuales (ARR) de solo 2 millones de dólares y un crecimiento anual del 50%, que no podrán atraer financiamiento en ronda B. Esto implica que los equipos en ronda semilla deben lograr un estado de “sobrevivencia predeterminada”: que el gasto mensual no supere el 30% de los ingresos o incluso alcanzar la rentabilidad en etapas tempranas.
Aunque esto suena exigente, en un mercado con liquidez escasa es la única salida. Los equipos deben reducirse a menos de 10 personas, priorizar herramientas de código abierto para reducir costos e incluso complementar su flujo de caja con servicios de consultoría u otras actividades secundarias. Los proyectos con equipos de decenas de personas y un ritmo de gasto acelerado, en 2026, difícilmente podrán obtener la siguiente ronda de financiamiento.
Los requisitos técnicos para los proyectos de criptomonedas también están en aumento. Los datos de inversión en 2025 muestran que por cada dólar invertido por VC, 40 centavos van a proyectos de criptomonedas que también trabajan en IA, una proporción que se duplicó respecto a 2024. La IA ya no es un complemento, sino una necesidad. Los proyectos en ronda semilla deben demostrar cómo la IA puede reducir los ciclos de desarrollo de 6 a 2 meses o cómo puede impulsar transacciones de capital mediante agentes de IA o mejorar la gestión de liquidez en DeFi.
Al mismo tiempo, la regulación y la protección de la privacidad deben integrarse desde el código. Con la aparición de la tokenización de activos del mundo real (RWA), los proyectos deben usar tecnologías como pruebas de conocimiento cero para garantizar la privacidad y reducir los costos de confianza. Los proyectos que ignoren estos requisitos serán considerados “desfasados”.
El requisito más crítico es la planificación de liquidez y compatibilidad ecológica. Los proyectos de criptomonedas deben tener claro desde la ronda semilla cómo conectarse con canales de liquidez institucional como ETF o DAT. En 2025, el 75% del capital institucional se destina a estos activos, y el mercado de stablecoins creció de 206 mil millones a más de 300 mil millones de dólares. La financiación de monedas competidoras basada solo en narrativas se vuelve exponencialmente más difícil. Los proyectos deben centrarse en activos compatibles con ETF, establecer relaciones tempranas con exchanges y construir pools de liquidez. Los equipos que piensen “conseguir fondos primero y luego pensar en listar en bolsa” no sobrevivirán a 2026.
Los datos revelan una realidad dura: el 45% de los proyectos respaldados por VC ya fracasaron, el 77% tiene ingresos mensuales inferiores a 1,000 dólares y el 85% de los tokens lanzados en 2025 están en números rojos. Estas cifras dejan claro que los proyectos sin capacidad de autofinanciarse no llegarán a la siguiente ronda de financiamiento.
La autoconservación y transformación de las instituciones de inversión: entender las nuevas reglas de 2026
Para los inversores estratégicos y las VC, 2026 será un momento de adaptación obligatoria. Aquellos que sigan usando modelos antiguos sufrirán pérdidas severas.
El mercado ha pasado de ser impulsado por la especulación a estar dominado por instituciones. Cuando el 75% del capital está en fondos de retiro y fondos de cobertura, cuando los minoristas se vuelcan a las acciones de IA, y cuando el ciclo de rotación de monedas competidoras se reduce de 60 a 20 días, si las VC siguen lanzando redes para invertir en proyectos solo con historias, están desperdiciando capital activamente.
Las evidencias están en todas partes. La narrativa de GameFi y DePIN cayó más del 75% en 2025, y los proyectos relacionados con IA también cayeron en promedio un 50%. En la cascada de liquidaciones de octubre, con 19 mil millones de dólares en apalancamiento liquidado, el mercado demuestra con hechos que solo la ejecución y la sostenibilidad merecen capital. Fuel Network cayó de una valoración de 1,000 millones a 11 millones de dólares, Berachain se desplomó un 93% desde su pico, y Camp Network perdió el 96% de su valor de mercado. Todas estas son lecciones sangrantes.
Las instituciones deben cambiar radicalmente sus estándares de inversión. De “¿qué tan grande puede ser esta historia?” a “¿puede este proyecto demostrar autofinanciamiento en ronda semilla?”. Ya no se puede lanzar tanto capital en etapas tempranas; en cambio, hay que concentrarse en unos pocos proyectos semilla de alta calidad o pasar a rondas medias y tardías. Los datos muestran que la inversión en etapas posteriores ya representa el 56%, no por casualidad, sino como resultado de la votación del mercado con sus pies.
Aún más importante, es necesario redefinir las áreas de inversión. La integración de IA y criptomonedas ya no es una tendencia, sino una realidad. Se espera que en 2026 más del 50% de las inversiones en áreas cruzadas de IA y cripto provengan de estos sectores. Las instituciones que sigan invirtiendo solo en monedas narrativas, ignorando la regulación, la privacidad y la integración de IA, descubrirán que sus proyectos no podrán acceder a liquidez ni listar en exchanges principales, y mucho menos salir a bolsa.
Por último, la evolución de la metodología de inversión. La prospección activa debe reemplazar la espera pasiva de los BP, la diligencia acelerada debe sustituir los largos procesos de evaluación, y la respuesta rápida debe reemplazar la burocracia. Además, hay que explorar oportunidades estructurales en mercados emergentes: AI Rollups, RWA 2.0, aplicaciones de stablecoins en pagos transfronterizos y la innovación fintech en mercados en desarrollo.
El ciclo tradicional de “mercado alcista de cuatro años” ya se ha desmoronado. Wintermute señala claramente que la recuperación en 2026 no llegará de forma natural; se necesita al menos un catalizador potente: ya sea la expansión de ETF a activos como SOL o XRP, o que BTC vuelva a superar los 100,000 dólares generando FOMO, o que una nueva narrativa vuelva a encender el entusiasmo minorista.
Las VC deben pasar de una mentalidad de “apostar por retornos de cien veces” a una de “cazar supervivientes seleccionados”, usando una visión a largo plazo de 5-10 años en lugar de la especulación a corto plazo.
El umbral en el mercado de criptomonedas ya ha llegado. Los jugadores que se adapten con anticipación a una inversión precisa—ya sean emprendedores o inversores—ocuparán la posición dominante cuando la liquidez vuelva. Aquellos que sigan usando modelos, pensamientos y estándares antiguos, verán cómo sus proyectos fracasan uno tras otro, sus tokens se vuelven cero y las vías de salida se cierran una tras otra. Solo los proyectos con verdadera capacidad de autofinanciamiento y supervivencia en la bolsa podrán merecer el capital de esta era.
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Guía de supervivencia para financiamiento de proyectos de criptomonedas en 2026: de contar historias a ejecutar con determinación
En el ámbito de las criptomonedas, la lógica de financiamiento está experimentando cambios sin precedentes. Según el último informe de mercado publicado por Wintermute Ventures, uno de los principales creadores de mercado del sector, toda la industria se enfrenta a un momento decisivo de “adaptación o eliminación”. Los proyectos que anteriormente dependían de descripciones grandilocuentes y visiones ambiciosas para obtener financiamiento fácilmente, ahora están siendo eliminados implacablemente por el mercado.
Gran cambio en la lógica de inversión de VC: por qué la tasa de aprobación del 4% se convierte en la nueva norma
Los datos no mienten. Wintermute Ventures revisó aproximadamente 600 proyectos en 2025 y solo aprobó 23 transacciones, lo que da una tasa de aprobación del 4%. Aún más sorprendente es que solo el 20% de los proyectos llegaron a la fase de due diligence. Lo que refleja esta cifra no es que las instituciones se vuelvan más exigentes, sino un cambio fundamental en el ecosistema de inversión en criptomonedas.
La era de la “inversión en red” del pasado ha quedado atrás. El fundador Evgeny Gaevoy no se esconde: han abandonado por completo el modelo de inversión generalizado de 2021-2022 y han adoptado una estrategia de puntería precisa. Esto no es un caso aislado de Wintermute: todo el ecosistema de VC en criptomonedas en 2025 vio una caída del 60% en transacciones, bajando de más de 2,900 en 2024 a aproximadamente 1,200.
A simple vista, el volumen de fondos aún parece considerable: la inversión total en VC en criptomonedas alcanzó los 4,975 millones de dólares. Pero el flujo de estos fondos ha cambiado radicalmente. La inversión en etapas tardías representa el 56%, mientras que la participación en rondas semilla se ha reducido a mínimos históricos. Los datos del mercado estadounidense ilustran aún mejor la tendencia: las transacciones cayeron un 33%, pero la inversión mediana creció 1.5 veces, alcanzando los 5 millones de dólares. ¿Qué significa esto? Las instituciones prefieren apostar fuerte en unos pocos proyectos en lugar de lanzar una red para pescar.
La causa principal de este cambio radica en la extrema concentración de liquidez en el mercado. En 2025, el mercado de criptomonedas presenta un carácter “estrecho”: el 75% del capital institucional está en activos principales como BTC y ETH. Aunque la cuota de mercado de BTC y ETH cayó del 54% al 49%, la participación en activos blue-chip creció un 8% en conjunto.
Lo que es aún más preocupante es que el ciclo narrativo de las monedas competidoras se está acelerando en su declive. Desde una caída de 61 días en 2024 hasta 19-20 días en 2025, el capital no tiene tiempo de salir hacia proyectos medianos o pequeños. Al mismo tiempo, la atención de los minoristas se está desplazando: ahora persiguen IA y acciones tecnológicas en lugar de criptomonedas, lo que provoca una falta de fondos adicionales en el mercado.
La prueba de sangre de las rondas semilla: cómo las instituciones identifican proyectos realmente viables
En este entorno, los equipos emergentes enfrentan desafíos sin precedentes: la financiación en ronda semilla ya no es solo un punto de partida para gastar dinero, sino una línea de vida que requiere autofinanciarse.
Primero, la validación estricta del ajuste producto-mercado (PMF). Las instituciones ya no se conforman con planes de negocio elaborados o visiones grandilocuentes; quieren datos reales: al menos 1,000 usuarios activos o ingresos mensuales superiores a 100,000 dólares. Lo más importante es la retención de usuarios: si la proporción DAU/MAU es inferior al 50%, significa que los usuarios no están comprometidos. De los 580 proyectos rechazados por Wintermute, muchos fracasaron en este punto: tenían whitepapers atractivos, arquitecturas técnicas impresionantes, pero no podían presentar evidencia de usuarios dispuestos a usar y pagar.
La eficiencia del capital es la segunda barrera de supervivencia. Se predice que en 2026 aparecerán muchas “empresas zombi rentables”: aquellas con ingresos recurrentes anuales (ARR) de solo 2 millones de dólares y un crecimiento anual del 50%, que no podrán atraer financiamiento en ronda B. Esto implica que los equipos en ronda semilla deben lograr un estado de “sobrevivencia predeterminada”: que el gasto mensual no supere el 30% de los ingresos o incluso alcanzar la rentabilidad en etapas tempranas.
Aunque esto suena exigente, en un mercado con liquidez escasa es la única salida. Los equipos deben reducirse a menos de 10 personas, priorizar herramientas de código abierto para reducir costos e incluso complementar su flujo de caja con servicios de consultoría u otras actividades secundarias. Los proyectos con equipos de decenas de personas y un ritmo de gasto acelerado, en 2026, difícilmente podrán obtener la siguiente ronda de financiamiento.
Los requisitos técnicos para los proyectos de criptomonedas también están en aumento. Los datos de inversión en 2025 muestran que por cada dólar invertido por VC, 40 centavos van a proyectos de criptomonedas que también trabajan en IA, una proporción que se duplicó respecto a 2024. La IA ya no es un complemento, sino una necesidad. Los proyectos en ronda semilla deben demostrar cómo la IA puede reducir los ciclos de desarrollo de 6 a 2 meses o cómo puede impulsar transacciones de capital mediante agentes de IA o mejorar la gestión de liquidez en DeFi.
Al mismo tiempo, la regulación y la protección de la privacidad deben integrarse desde el código. Con la aparición de la tokenización de activos del mundo real (RWA), los proyectos deben usar tecnologías como pruebas de conocimiento cero para garantizar la privacidad y reducir los costos de confianza. Los proyectos que ignoren estos requisitos serán considerados “desfasados”.
El requisito más crítico es la planificación de liquidez y compatibilidad ecológica. Los proyectos de criptomonedas deben tener claro desde la ronda semilla cómo conectarse con canales de liquidez institucional como ETF o DAT. En 2025, el 75% del capital institucional se destina a estos activos, y el mercado de stablecoins creció de 206 mil millones a más de 300 mil millones de dólares. La financiación de monedas competidoras basada solo en narrativas se vuelve exponencialmente más difícil. Los proyectos deben centrarse en activos compatibles con ETF, establecer relaciones tempranas con exchanges y construir pools de liquidez. Los equipos que piensen “conseguir fondos primero y luego pensar en listar en bolsa” no sobrevivirán a 2026.
Los datos revelan una realidad dura: el 45% de los proyectos respaldados por VC ya fracasaron, el 77% tiene ingresos mensuales inferiores a 1,000 dólares y el 85% de los tokens lanzados en 2025 están en números rojos. Estas cifras dejan claro que los proyectos sin capacidad de autofinanciarse no llegarán a la siguiente ronda de financiamiento.
La autoconservación y transformación de las instituciones de inversión: entender las nuevas reglas de 2026
Para los inversores estratégicos y las VC, 2026 será un momento de adaptación obligatoria. Aquellos que sigan usando modelos antiguos sufrirán pérdidas severas.
El mercado ha pasado de ser impulsado por la especulación a estar dominado por instituciones. Cuando el 75% del capital está en fondos de retiro y fondos de cobertura, cuando los minoristas se vuelcan a las acciones de IA, y cuando el ciclo de rotación de monedas competidoras se reduce de 60 a 20 días, si las VC siguen lanzando redes para invertir en proyectos solo con historias, están desperdiciando capital activamente.
Las evidencias están en todas partes. La narrativa de GameFi y DePIN cayó más del 75% en 2025, y los proyectos relacionados con IA también cayeron en promedio un 50%. En la cascada de liquidaciones de octubre, con 19 mil millones de dólares en apalancamiento liquidado, el mercado demuestra con hechos que solo la ejecución y la sostenibilidad merecen capital. Fuel Network cayó de una valoración de 1,000 millones a 11 millones de dólares, Berachain se desplomó un 93% desde su pico, y Camp Network perdió el 96% de su valor de mercado. Todas estas son lecciones sangrantes.
Las instituciones deben cambiar radicalmente sus estándares de inversión. De “¿qué tan grande puede ser esta historia?” a “¿puede este proyecto demostrar autofinanciamiento en ronda semilla?”. Ya no se puede lanzar tanto capital en etapas tempranas; en cambio, hay que concentrarse en unos pocos proyectos semilla de alta calidad o pasar a rondas medias y tardías. Los datos muestran que la inversión en etapas posteriores ya representa el 56%, no por casualidad, sino como resultado de la votación del mercado con sus pies.
Aún más importante, es necesario redefinir las áreas de inversión. La integración de IA y criptomonedas ya no es una tendencia, sino una realidad. Se espera que en 2026 más del 50% de las inversiones en áreas cruzadas de IA y cripto provengan de estos sectores. Las instituciones que sigan invirtiendo solo en monedas narrativas, ignorando la regulación, la privacidad y la integración de IA, descubrirán que sus proyectos no podrán acceder a liquidez ni listar en exchanges principales, y mucho menos salir a bolsa.
Por último, la evolución de la metodología de inversión. La prospección activa debe reemplazar la espera pasiva de los BP, la diligencia acelerada debe sustituir los largos procesos de evaluación, y la respuesta rápida debe reemplazar la burocracia. Además, hay que explorar oportunidades estructurales en mercados emergentes: AI Rollups, RWA 2.0, aplicaciones de stablecoins en pagos transfronterizos y la innovación fintech en mercados en desarrollo.
El ciclo tradicional de “mercado alcista de cuatro años” ya se ha desmoronado. Wintermute señala claramente que la recuperación en 2026 no llegará de forma natural; se necesita al menos un catalizador potente: ya sea la expansión de ETF a activos como SOL o XRP, o que BTC vuelva a superar los 100,000 dólares generando FOMO, o que una nueva narrativa vuelva a encender el entusiasmo minorista.
Las VC deben pasar de una mentalidad de “apostar por retornos de cien veces” a una de “cazar supervivientes seleccionados”, usando una visión a largo plazo de 5-10 años en lugar de la especulación a corto plazo.
El umbral en el mercado de criptomonedas ya ha llegado. Los jugadores que se adapten con anticipación a una inversión precisa—ya sean emprendedores o inversores—ocuparán la posición dominante cuando la liquidez vuelva. Aquellos que sigan usando modelos, pensamientos y estándares antiguos, verán cómo sus proyectos fracasan uno tras otro, sus tokens se vuelven cero y las vías de salida se cierran una tras otra. Solo los proyectos con verdadera capacidad de autofinanciamiento y supervivencia en la bolsa podrán merecer el capital de esta era.