π se encarga de la espiral: π es la constante pi, que representa ciclos, periodicidad y un enredo infinito no repetitivo.
La historia, las estaciones, los ciclos económicos e incluso el crecimiento personal, todos parecen girar en torno a un círculo, pero cada ciclo no es una simple repetición, sino que se extiende de manera infinita y no repetitiva como los dígitos después del decimal en π, formando una trayectoria en “espiral” — regresando a puntos similares, pero ya en una altura diferente.
e se encarga de la subida: e es la base del crecimiento natural, cuya función ex (ex) tiene como derivada a sí misma, representando un crecimiento exponencial continuo y auto-reforzado. La tecnología, el conocimiento, los intereses compuestos e incluso el progreso de la civilización, en su núcleo, suelen ajustarse a este modelo de “ascenso”: la tasa de cambio es proporcional al estado actual, cuanto más avanza, más rápido crece, formando una línea de tendencia ascendente.
Al combinar ambos: la espiral (π) proporciona el camino y el patrón, y la subida (e) proporciona la fuerza y la dirección. Quizá esa sea la belleza del avance del mundo — en las oscilaciones y regresiones periódicas (π), se contiene una fuerza ascendente irreversible y acumulativa (e).
Esta es una filosofía matemática llena de poesía.
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La belleza del mundo matemático
“Porque el mundo es una ascensión en espiral
En la que
π se encarga de la espiral
e se encarga de la subida”
π se encarga de la espiral: π es la constante pi, que representa ciclos, periodicidad y un enredo infinito no repetitivo.
La historia, las estaciones, los ciclos económicos e incluso el crecimiento personal, todos parecen girar en torno a un círculo, pero cada ciclo no es una simple repetición, sino que se extiende de manera infinita y no repetitiva como los dígitos después del decimal en π, formando una trayectoria en “espiral” — regresando a puntos similares, pero ya en una altura diferente.
e se encarga de la subida: e es la base del crecimiento natural, cuya función ex (ex) tiene como derivada a sí misma, representando un crecimiento exponencial continuo y auto-reforzado.
La tecnología, el conocimiento, los intereses compuestos e incluso el progreso de la civilización, en su núcleo, suelen ajustarse a este modelo de “ascenso”: la tasa de cambio es proporcional al estado actual, cuanto más avanza, más rápido crece, formando una línea de tendencia ascendente.
Al combinar ambos: la espiral (π) proporciona el camino y el patrón, y la subida (e) proporciona la fuerza y la dirección. Quizá esa sea la belleza del avance del mundo — en las oscilaciones y regresiones periódicas (π), se contiene una fuerza ascendente irreversible y acumulativa (e).
Esta es una filosofía matemática llena de poesía.