Bankless近期 publicó un análisis de predicciones del sector cripto para 2026 que abarca varias de las principales instituciones de inversión. Al integrar las opiniones de Bitwise, Coinbase Institutional, Galaxy, Grayscale, CoinShares, a16z y otras, podemos vislumbrar el posible panorama del próximo año en esta industria.
Las cinco tendencias con mayor consenso en la industria
Las stablecoins pasan de infraestructura a vía principal de pagos
Las predicciones de varias instituciones apuntan a una misma conclusión: 2026 será el año de la explosión de las stablecoins. A diferencia del estado actual de USDC y USDT, que operan de manera fragmentada, las stablecoins están evolucionando hacia una verdadera vía de pagos globales. La predicción de Galaxy es especialmente audaz: el volumen de transacciones con stablecoins superará al sistema de compensación automatizada de EE. UU. (ACH).
Este cambio puede ser muy sutil para el usuario promedio. Como cuando transfieres fondos desde la cartera de Coinbase, que parece tan rápido como Venmo, pero en el fondo ya se está usando USDC. El escenario futuro podría ser: los usuarios compran en tiendas sin pasar por redes tradicionales de pago (como Visa), con transacciones más rápidas y menores costos. Sin embargo, aún queda por ver si los bancos tradicionales (como Wells Fargo) podrán adaptarse a esta ola de cambios.
Bitwise también presenta una predicción impactante: al menos un mercado emergente podría experimentar una depreciación de su moneda local debido al uso de stablecoins, ya que los residentes comienzan a abandonar su moneda en favor del dólar en línea.
El tamaño de la tokenización de activos crecerá 10 veces
De proyectos piloto a escala masiva, ese será el escenario principal para 2026 en la tokenización de activos. Aunque el fondo BUIDL de BlackRock ya ofrece productos concretos, la mayoría de los proyectos aún están en fase experimental. Sin embargo, los datos de Coinbase son suficientemente llamativos: se espera que el valor de los activos tokenizados pase de 20 mil millones de dólares a 4 billones.
¿Qué significa esto para los usuarios nativos de cripto? En teoría, incluye operaciones en acciones estadounidenses 24/7 y la entrada de activos en protocolos DeFi de préstamos. Pero la realidad puede ser más larga: la complejidad legal de la tokenización de valores hace poco factible conectar estos activos directamente a protocolos como Aave. La industria coincide en que en 2026 todavía estamos en una fase de infraestructura, y la verdadera ola de acceso a DeFi puede que no llegue hasta 2027.
La expansión de los ETF cripto
Bitwise estima que en EE. UU. se lanzarán más de 100 nuevos ETF relacionados con cripto en 2026. Desde altcoins hasta fondos combinados y productos de Bitcoin, se lanzarán diversas innovaciones en ETF. Destaca que Galaxy predice una entrada neta de 50 mil millones de dólares en ETF de Bitcoin, y que Bitcoin podría integrarse en planes de jubilación tradicionales como 401(k).
Posible avance en la legislación sobre estructura de mercado
Existe la posibilidad de que en 2026 se apruebe una ley de estructura de mercado, aunque con incertidumbre. Aunque un gobierno republicano podría favorecer las criptomonedas, las elecciones de medio mandato en ese año generarán un escenario político muy competitivo. Los demócratas podrían usar el historial de negocios cripto de Trump como palanca de negociación, impulsando en cambio alguna forma de legislación.
Predicción de mercado más popular
El desempeño en las elecciones estadounidenses de este año ha demostrado el valor de plataformas de predicción como Polymarket. Se estima que para 2026, el volumen semanal de operaciones en Polymarket superará los 1.000 a 1.500 millones de dólares, transformándose de una herramienta de nicho a un instrumento financiero mainstream.
Controversias y divisiones en las predicciones
La amenaza de la computación cuántica en el centro del debate
Aunque la mayoría de las predicciones consideran que la amenaza cuántica no será inminente en 2026, algunos expertos ya advierten. Voces como Nick Carter opinan que la actualización de Bitcoin es demasiado lenta y que, si no se empieza a abordar la amenaza cuántica ahora, será demasiado tarde en 2030.
Esto toca una contradicción fundamental en la comunidad de Bitcoin: su narrativa de oro digital y permanencia está enfrentándose a un dilema técnico. Bitcoin es software, y el software puede ser vulnerado por suficiente poder computacional. Si Bitcoin mantiene su postura de «no cambiar el código», la computación cuántica podría poner en peligro a este activo cripto más antiguo. En cambio, Ethereum parece tener una ventaja potencial en resistencia cuántica.
La inevitabilidad de las finanzas híbridas (Hybrid Finance)
CoinShares propone el concepto de «finanzas híbridas», que describe un escenario donde las cadenas públicas actúan como capa de liquidación y composición, mientras que las instituciones financieras tradicionales ofrecen regulación, distribución y custodia. Esta combinación parece casi inevitable: no se puede convertir en «activos sin nombre» los derechos reales (como acciones de Apple), ya que si son robados por hackers, no habría forma de rastrear la responsabilidad.
Curiosamente, se puede construir una aplicación centralizada sobre una infraestructura descentralizada, pero la operación inversa es casi imposible. Esta asimetría explica por qué los criptoactivos mantienen una tendencia alcista a largo plazo: cuando dos países que no confían entre sí (como EE. UU. y China) necesitan intercambiar activos, la única vía confiable es una capa de liquidación descentralizada.
La privacidad como ventaja competitiva en la cadena
Galaxy predice que para 2026, el valor de mercado de los tokens de privacidad superará los 100 mil millones de dólares. Aunque actualmente hay pocas soluciones de privacidad reales (principalmente Monero y Zcash), a16z argumenta que la privacidad será la principal barrera de entrada en el criptoespacio. Quien logre resolver los problemas de privacidad podrá crear un efecto de bloqueo a nivel de cadena, ya que la «secreto» es muy difícil de transferir entre cadenas.
El poder de los CEX frente a los DEX
Galaxy estima que para finales de 2026, los DEX representarán más del 25% del volumen de operaciones spot. La lógica económica respalda esto: las tarifas de los DEX son mucho menores que las de los exchanges centralizados, y si la experiencia de usuario mejora, será difícil mantener el modelo de altas tasas de los CEX. Incluso Coinbase está impulsando una «revolución interna» con su cadena Base y la integración de protocolos DEX.
Dos grandes cuestiones con divergencias
Tres futuros posibles para las empresas de activos digitales (DAT)
Sobre el futuro de las DAT, hay tres expectativas muy distintas:
Coinbase es la más optimista, creyendo que las DAT evolucionarán hacia «DAT 2.0», dejando atrás la simple acumulación de activos y pasando a operaciones profesionales, almacenamiento e incluso compra de «espacio de bloques soberano» (crear bloques propios y alquilar espacio).
Galaxy, en cambio, predice que al menos cinco empresas de activos digitales serán forzadas a vender, ser adquiridas o cerrar por mala gestión.
Grayscale se mantiene más cautelosa, considerando que las DAT son un concepto falso y que en 2026 no serán un factor relevante.
En realidad, estas tres perspectivas no son completamente opuestas: puede que una o dos empresas de DAT sigan la ruta de Coinbase, mientras que otras más débiles desaparezcan como dice Galaxy. La evaluación de Grayscale también tiene sentido: las DAT son más una herramienta de mercado alcista, y en mercados bajistas solo permanecen en hibernación.
¿Se ha roto el ciclo de cuatro años de Bitcoin?
Sobre la tendencia de precios en 2026, los analistas se dividen en dos grupos:
Bitwise y Grayscale creen que Bitcoin romperá el patrón de ciclo de cuatro años y alcanzará nuevos máximos en la primera mitad de 2026.
Galaxy y Coinbase piensan lo contrario: que 2026 será un año de alta volatilidad, impulsado por factores macroeconómicos, con precios oscilando entre 110,000 y 140,000 dólares.
Desde el análisis de las velas anuales, en 2025 Bitcoin solo tuvo una pequeña vela roja. Esto puede interpretarse de dos formas: o indica que la caída no fue suficiente y en 2026 seguirá bajando; o que ya se completó la corrección necesaria y se prepara para una nueva fase alcista. La mayoría de los análisis coinciden en que en 2026 no se esperan movimientos extremos: no habrá un gran verde que duplique el precio como en los inicios, ni una caída profunda como en otros momentos. La expectativa de volatilidad se sitúa entre -15% y +50%.
Ethereum vs Bitcoin: la guerra de valoraciones
La triple identidad de Ethereum y su dilema de valoración
Para 2025, los fundamentos de Ethereum son sólidos: su hoja de ruta técnica es clara, las tecnologías ZK comienzan a implementarse y su ventaja en resistencia cuántica a largo plazo es evidente frente a Bitcoin. Sin embargo, estos avances no se reflejan en el precio de ETH, incluso con instituciones como Tom Lee comprando aproximadamente un 3.5% de la oferta circulante en cinco meses, sin que el precio suba.
La verdadera divergencia no está en los fundamentos, sino en los modelos de valoración. Si se considera ETH como «software de cobro», usando el ratio precio/ventas, el precio soportado por los ingresos por tarifas en la cadena sería solo 39 dólares. En cambio, si se aplica la misma lógica a Bitcoin, el resultado es aún más extremo: Bitcoin no tiene «ventas», solo vale unos 10 dólares (porque los beneficios de los mineros son ingresos personales, no ingresos de red).
Hay datos que resumen 12 modelos diferentes de valoración de ETH: el más conservador, basado en el ratio precio/ventas, da unos 39 dólares, pero modelos más agresivos basados en la ley de Metcalfe (función de direcciones activas y volumen de liquidación) sitúan el valor razonable de ETH en hasta 9,400 dólares. La diferencia entre 40 y 10,000 dólares muestra claramente que el mercado está en medio de una «guerra de valoraciones».
Los que ven a ETH con pesimismo sostienen que solo Bitcoin merece la etiqueta de «moneda», mientras que otras cadenas son, en el mejor de los casos, plataformas de aplicaciones, y deben valorarse según lógica de empresas o software. Pero desde otra perspectiva, ETH es una «activos trino»: una plataforma de contratos inteligentes, una capa de liquidación y una moneda en disputa por la prima de valor.
A largo plazo, para que una cadena sobreviva, su valor de mercado debe provenir de la prima monetaria, no solo de tarifas. En un mundo con espacio de bloques en expansión, depender solo de tarifas no puede sostener redes L1 de miles de millones de dólares. Por ello, el destino final de ETH dependerá de su dominio en el mercado como plataforma de contratos inteligentes.
Actualmente, la posición dominante de Ethereum parece haber tocado fondo: aunque Solana ha tenido un buen desempeño, su crecimiento ya no es tan explosivo como en los primeros años. En cambio, la tokenización, las stablecoins y la integración institucional vuelven a estar en auge. Según el múltiplo de fondos bloqueados, el valor actual de ETH sería aproximadamente 4,000 dólares.
La calma aparente de Bitcoin y su potencial iceberg
En 2025, Bitcoin solo cayó un 6%, probablemente la «bear market» más suave de la historia. Aunque las políticas de ajuste monetario en EE. UU. afectan a este activo de cobertura contra la devaluación fiat, a largo plazo la moneda fiat tiende a cero, y las políticas de ajuste no son sostenibles.
La confianza institucional en Bitcoin alcanza niveles históricos, pero en el horizonte aparece un «iceberg»: la amenaza de la computación cuántica. Si los mercados de predicción muestran que la descifrado cuántico de la criptografía aumenta en probabilidad, el precio de Bitcoin reaccionará anticipadamente. Desde cierto punto de vista, la incapacidad de Bitcoin para responder eficazmente a la amenaza cuántica podría incluso beneficiar a Ethereum.
Una caída de Bitcoin en el corto plazo podría arrastrar todo el mercado, pero a medio y largo plazo (uno o dos años), si los inversores ven que Ethereum se prepara mejor contra la cuántica y Bitcoin no, el dinero inteligente se moverá hacia plataformas más seguras. La falla de Bitcoin no necesariamente significa el fin de toda la industria cripto.
Dos futuros paralelos
El mundo cripto se está dividiendo en dos narrativas en competencia:
Visión uno: la cadena de Ethereum — todas las funciones (valor, privacidad, transacciones) están arraigadas en la capa de liquidación neutral de Ethereum. En este escenario, ETH sería el activo principal.
Visión dos: cadenas de aplicación especializadas — Bitcoin como «almacén de valor», Solana para «ejecución de alta frecuencia», Zcash para «privacidad», cada una con su función y supervivencia independiente. Aquí, Bitcoin sería la moneda, y las otras cadenas solo valdrían por sus ingresos reales.
Esta competencia es como un «juego de yin y yang»: Ethereum busca orden y quiere integrar todas las cadenas en una red interoperable; la otra visión es más caótica, con cadenas independientes y un único coordinador: los exchanges centralizados. La disputa será larga, y los inversores deberán distribuir sus activos en ambas visiones.
El mercado cripto de 2026 será precisamente el año en que estas dos fuerzas se enfrenten y definan su forma final.
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¿Cómo evolucionará el mundo de las criptomonedas en 2026? Este informe de predicción institucional vale la pena verlo
Bankless近期 publicó un análisis de predicciones del sector cripto para 2026 que abarca varias de las principales instituciones de inversión. Al integrar las opiniones de Bitwise, Coinbase Institutional, Galaxy, Grayscale, CoinShares, a16z y otras, podemos vislumbrar el posible panorama del próximo año en esta industria.
Las cinco tendencias con mayor consenso en la industria
Las stablecoins pasan de infraestructura a vía principal de pagos
Las predicciones de varias instituciones apuntan a una misma conclusión: 2026 será el año de la explosión de las stablecoins. A diferencia del estado actual de USDC y USDT, que operan de manera fragmentada, las stablecoins están evolucionando hacia una verdadera vía de pagos globales. La predicción de Galaxy es especialmente audaz: el volumen de transacciones con stablecoins superará al sistema de compensación automatizada de EE. UU. (ACH).
Este cambio puede ser muy sutil para el usuario promedio. Como cuando transfieres fondos desde la cartera de Coinbase, que parece tan rápido como Venmo, pero en el fondo ya se está usando USDC. El escenario futuro podría ser: los usuarios compran en tiendas sin pasar por redes tradicionales de pago (como Visa), con transacciones más rápidas y menores costos. Sin embargo, aún queda por ver si los bancos tradicionales (como Wells Fargo) podrán adaptarse a esta ola de cambios.
Bitwise también presenta una predicción impactante: al menos un mercado emergente podría experimentar una depreciación de su moneda local debido al uso de stablecoins, ya que los residentes comienzan a abandonar su moneda en favor del dólar en línea.
El tamaño de la tokenización de activos crecerá 10 veces
De proyectos piloto a escala masiva, ese será el escenario principal para 2026 en la tokenización de activos. Aunque el fondo BUIDL de BlackRock ya ofrece productos concretos, la mayoría de los proyectos aún están en fase experimental. Sin embargo, los datos de Coinbase son suficientemente llamativos: se espera que el valor de los activos tokenizados pase de 20 mil millones de dólares a 4 billones.
¿Qué significa esto para los usuarios nativos de cripto? En teoría, incluye operaciones en acciones estadounidenses 24/7 y la entrada de activos en protocolos DeFi de préstamos. Pero la realidad puede ser más larga: la complejidad legal de la tokenización de valores hace poco factible conectar estos activos directamente a protocolos como Aave. La industria coincide en que en 2026 todavía estamos en una fase de infraestructura, y la verdadera ola de acceso a DeFi puede que no llegue hasta 2027.
La expansión de los ETF cripto
Bitwise estima que en EE. UU. se lanzarán más de 100 nuevos ETF relacionados con cripto en 2026. Desde altcoins hasta fondos combinados y productos de Bitcoin, se lanzarán diversas innovaciones en ETF. Destaca que Galaxy predice una entrada neta de 50 mil millones de dólares en ETF de Bitcoin, y que Bitcoin podría integrarse en planes de jubilación tradicionales como 401(k).
Posible avance en la legislación sobre estructura de mercado
Existe la posibilidad de que en 2026 se apruebe una ley de estructura de mercado, aunque con incertidumbre. Aunque un gobierno republicano podría favorecer las criptomonedas, las elecciones de medio mandato en ese año generarán un escenario político muy competitivo. Los demócratas podrían usar el historial de negocios cripto de Trump como palanca de negociación, impulsando en cambio alguna forma de legislación.
Predicción de mercado más popular
El desempeño en las elecciones estadounidenses de este año ha demostrado el valor de plataformas de predicción como Polymarket. Se estima que para 2026, el volumen semanal de operaciones en Polymarket superará los 1.000 a 1.500 millones de dólares, transformándose de una herramienta de nicho a un instrumento financiero mainstream.
Controversias y divisiones en las predicciones
La amenaza de la computación cuántica en el centro del debate
Aunque la mayoría de las predicciones consideran que la amenaza cuántica no será inminente en 2026, algunos expertos ya advierten. Voces como Nick Carter opinan que la actualización de Bitcoin es demasiado lenta y que, si no se empieza a abordar la amenaza cuántica ahora, será demasiado tarde en 2030.
Esto toca una contradicción fundamental en la comunidad de Bitcoin: su narrativa de oro digital y permanencia está enfrentándose a un dilema técnico. Bitcoin es software, y el software puede ser vulnerado por suficiente poder computacional. Si Bitcoin mantiene su postura de «no cambiar el código», la computación cuántica podría poner en peligro a este activo cripto más antiguo. En cambio, Ethereum parece tener una ventaja potencial en resistencia cuántica.
La inevitabilidad de las finanzas híbridas (Hybrid Finance)
CoinShares propone el concepto de «finanzas híbridas», que describe un escenario donde las cadenas públicas actúan como capa de liquidación y composición, mientras que las instituciones financieras tradicionales ofrecen regulación, distribución y custodia. Esta combinación parece casi inevitable: no se puede convertir en «activos sin nombre» los derechos reales (como acciones de Apple), ya que si son robados por hackers, no habría forma de rastrear la responsabilidad.
Curiosamente, se puede construir una aplicación centralizada sobre una infraestructura descentralizada, pero la operación inversa es casi imposible. Esta asimetría explica por qué los criptoactivos mantienen una tendencia alcista a largo plazo: cuando dos países que no confían entre sí (como EE. UU. y China) necesitan intercambiar activos, la única vía confiable es una capa de liquidación descentralizada.
La privacidad como ventaja competitiva en la cadena
Galaxy predice que para 2026, el valor de mercado de los tokens de privacidad superará los 100 mil millones de dólares. Aunque actualmente hay pocas soluciones de privacidad reales (principalmente Monero y Zcash), a16z argumenta que la privacidad será la principal barrera de entrada en el criptoespacio. Quien logre resolver los problemas de privacidad podrá crear un efecto de bloqueo a nivel de cadena, ya que la «secreto» es muy difícil de transferir entre cadenas.
El poder de los CEX frente a los DEX
Galaxy estima que para finales de 2026, los DEX representarán más del 25% del volumen de operaciones spot. La lógica económica respalda esto: las tarifas de los DEX son mucho menores que las de los exchanges centralizados, y si la experiencia de usuario mejora, será difícil mantener el modelo de altas tasas de los CEX. Incluso Coinbase está impulsando una «revolución interna» con su cadena Base y la integración de protocolos DEX.
Dos grandes cuestiones con divergencias
Tres futuros posibles para las empresas de activos digitales (DAT)
Sobre el futuro de las DAT, hay tres expectativas muy distintas:
Coinbase es la más optimista, creyendo que las DAT evolucionarán hacia «DAT 2.0», dejando atrás la simple acumulación de activos y pasando a operaciones profesionales, almacenamiento e incluso compra de «espacio de bloques soberano» (crear bloques propios y alquilar espacio).
Galaxy, en cambio, predice que al menos cinco empresas de activos digitales serán forzadas a vender, ser adquiridas o cerrar por mala gestión.
Grayscale se mantiene más cautelosa, considerando que las DAT son un concepto falso y que en 2026 no serán un factor relevante.
En realidad, estas tres perspectivas no son completamente opuestas: puede que una o dos empresas de DAT sigan la ruta de Coinbase, mientras que otras más débiles desaparezcan como dice Galaxy. La evaluación de Grayscale también tiene sentido: las DAT son más una herramienta de mercado alcista, y en mercados bajistas solo permanecen en hibernación.
¿Se ha roto el ciclo de cuatro años de Bitcoin?
Sobre la tendencia de precios en 2026, los analistas se dividen en dos grupos:
Bitwise y Grayscale creen que Bitcoin romperá el patrón de ciclo de cuatro años y alcanzará nuevos máximos en la primera mitad de 2026.
Galaxy y Coinbase piensan lo contrario: que 2026 será un año de alta volatilidad, impulsado por factores macroeconómicos, con precios oscilando entre 110,000 y 140,000 dólares.
Desde el análisis de las velas anuales, en 2025 Bitcoin solo tuvo una pequeña vela roja. Esto puede interpretarse de dos formas: o indica que la caída no fue suficiente y en 2026 seguirá bajando; o que ya se completó la corrección necesaria y se prepara para una nueva fase alcista. La mayoría de los análisis coinciden en que en 2026 no se esperan movimientos extremos: no habrá un gran verde que duplique el precio como en los inicios, ni una caída profunda como en otros momentos. La expectativa de volatilidad se sitúa entre -15% y +50%.
Ethereum vs Bitcoin: la guerra de valoraciones
La triple identidad de Ethereum y su dilema de valoración
Para 2025, los fundamentos de Ethereum son sólidos: su hoja de ruta técnica es clara, las tecnologías ZK comienzan a implementarse y su ventaja en resistencia cuántica a largo plazo es evidente frente a Bitcoin. Sin embargo, estos avances no se reflejan en el precio de ETH, incluso con instituciones como Tom Lee comprando aproximadamente un 3.5% de la oferta circulante en cinco meses, sin que el precio suba.
La verdadera divergencia no está en los fundamentos, sino en los modelos de valoración. Si se considera ETH como «software de cobro», usando el ratio precio/ventas, el precio soportado por los ingresos por tarifas en la cadena sería solo 39 dólares. En cambio, si se aplica la misma lógica a Bitcoin, el resultado es aún más extremo: Bitcoin no tiene «ventas», solo vale unos 10 dólares (porque los beneficios de los mineros son ingresos personales, no ingresos de red).
Hay datos que resumen 12 modelos diferentes de valoración de ETH: el más conservador, basado en el ratio precio/ventas, da unos 39 dólares, pero modelos más agresivos basados en la ley de Metcalfe (función de direcciones activas y volumen de liquidación) sitúan el valor razonable de ETH en hasta 9,400 dólares. La diferencia entre 40 y 10,000 dólares muestra claramente que el mercado está en medio de una «guerra de valoraciones».
Los que ven a ETH con pesimismo sostienen que solo Bitcoin merece la etiqueta de «moneda», mientras que otras cadenas son, en el mejor de los casos, plataformas de aplicaciones, y deben valorarse según lógica de empresas o software. Pero desde otra perspectiva, ETH es una «activos trino»: una plataforma de contratos inteligentes, una capa de liquidación y una moneda en disputa por la prima de valor.
A largo plazo, para que una cadena sobreviva, su valor de mercado debe provenir de la prima monetaria, no solo de tarifas. En un mundo con espacio de bloques en expansión, depender solo de tarifas no puede sostener redes L1 de miles de millones de dólares. Por ello, el destino final de ETH dependerá de su dominio en el mercado como plataforma de contratos inteligentes.
Actualmente, la posición dominante de Ethereum parece haber tocado fondo: aunque Solana ha tenido un buen desempeño, su crecimiento ya no es tan explosivo como en los primeros años. En cambio, la tokenización, las stablecoins y la integración institucional vuelven a estar en auge. Según el múltiplo de fondos bloqueados, el valor actual de ETH sería aproximadamente 4,000 dólares.
La calma aparente de Bitcoin y su potencial iceberg
En 2025, Bitcoin solo cayó un 6%, probablemente la «bear market» más suave de la historia. Aunque las políticas de ajuste monetario en EE. UU. afectan a este activo de cobertura contra la devaluación fiat, a largo plazo la moneda fiat tiende a cero, y las políticas de ajuste no son sostenibles.
La confianza institucional en Bitcoin alcanza niveles históricos, pero en el horizonte aparece un «iceberg»: la amenaza de la computación cuántica. Si los mercados de predicción muestran que la descifrado cuántico de la criptografía aumenta en probabilidad, el precio de Bitcoin reaccionará anticipadamente. Desde cierto punto de vista, la incapacidad de Bitcoin para responder eficazmente a la amenaza cuántica podría incluso beneficiar a Ethereum.
Una caída de Bitcoin en el corto plazo podría arrastrar todo el mercado, pero a medio y largo plazo (uno o dos años), si los inversores ven que Ethereum se prepara mejor contra la cuántica y Bitcoin no, el dinero inteligente se moverá hacia plataformas más seguras. La falla de Bitcoin no necesariamente significa el fin de toda la industria cripto.
Dos futuros paralelos
El mundo cripto se está dividiendo en dos narrativas en competencia:
Visión uno: la cadena de Ethereum — todas las funciones (valor, privacidad, transacciones) están arraigadas en la capa de liquidación neutral de Ethereum. En este escenario, ETH sería el activo principal.
Visión dos: cadenas de aplicación especializadas — Bitcoin como «almacén de valor», Solana para «ejecución de alta frecuencia», Zcash para «privacidad», cada una con su función y supervivencia independiente. Aquí, Bitcoin sería la moneda, y las otras cadenas solo valdrían por sus ingresos reales.
Esta competencia es como un «juego de yin y yang»: Ethereum busca orden y quiere integrar todas las cadenas en una red interoperable; la otra visión es más caótica, con cadenas independientes y un único coordinador: los exchanges centralizados. La disputa será larga, y los inversores deberán distribuir sus activos en ambas visiones.
El mercado cripto de 2026 será precisamente el año en que estas dos fuerzas se enfrenten y definan su forma final.