#密码资产动态追踪 ¿Cómo se calcula exactamente la relación ganancia-pérdida?
Imagina una apuesta: si aciertas, te doy 1000 euros; si fallas, me pagas 100 euros. ¿Quieres jugar? Esa es la esencia de la relación ganancia-pérdida: si las ganancias y las pérdidas pueden cuadrar cuentas.
Desde un punto de vista matemático, la relación ganancia-pérdida está determinada por el expectativa de beneficio. Pero una vez que se trata de operaciones reales, factores como la selección de puntos de entrada y salida, el tamaño de la posición, el control del riesgo, el ciclo del mercado y el deslizamiento en cada entrada y salida, todos estos cambian el rendimiento real de la relación.
Por eso, antes de operar, hay que pensarlo bien; durante la posición, hay que hacer un análisis retrospectivo; antes de añadir o reducir posiciones, hay que evaluar; y después de cerrar, aún más importante, revisar: cuánto se puede ganar con cada operación, cuánto se puede perder.
En la realidad, la mayoría de las personas tienen una relación ganancia-pérdida muy mala:
**Seguir la tendencia al máximo**: ganas cincuenta euros, pero en cinco minutos en la dirección contraria pierdes doscientos. **Repeticiones ineficientes**: ganas 0,98 euros, pero pierdes 1 euro; las comisiones de la plataforma devoran todo, con decenas de operaciones diarias de ida y vuelta, y al final todo se va en comisiones. **Apuestas con apalancamiento excesivo**: solo tienes 50 euros en la cuenta, usas diez veces apalancamiento, con una tasa de éxito del 10%, ganas varias veces más, pero si pierdes, el capital se borra por completo, sin posibilidad de recuperación. A veces, por suerte, ganas una vez y te lanzas a apostar todo para obtener un retorno de cien veces, y luego no pasa nada más. **Jugar con dinero prestado**: en la última jugada, ganas y te jactas de tu predicción, pero si pierdes, terminas endeudado y en el informe de crédito.
Una mala relación ganancia-pérdida no solo daña la cartera, sino que también arruina la mentalidad. Cuando la mentalidad se rompe, se toman operaciones basura, lo que empeora aún más la relación, creando un ciclo vicioso.
La estrategia inteligente, en cambio, es simple: no operar en mercados con mala relación ganancia-pérdida, o usar una cuenta pequeña para probar el ritmo del mercado. Cuando el mercado ofrezca oportunidades con una buena relación, como ganar mil y perder cien, con un stop razonable y un apalancamiento moderado, entonces apostar. Seguir la tendencia, en lugar de operar todos los días sin parar.
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#密码资产动态追踪 ¿Cómo se calcula exactamente la relación ganancia-pérdida?
Imagina una apuesta: si aciertas, te doy 1000 euros; si fallas, me pagas 100 euros. ¿Quieres jugar? Esa es la esencia de la relación ganancia-pérdida: si las ganancias y las pérdidas pueden cuadrar cuentas.
Desde un punto de vista matemático, la relación ganancia-pérdida está determinada por el expectativa de beneficio. Pero una vez que se trata de operaciones reales, factores como la selección de puntos de entrada y salida, el tamaño de la posición, el control del riesgo, el ciclo del mercado y el deslizamiento en cada entrada y salida, todos estos cambian el rendimiento real de la relación.
Por eso, antes de operar, hay que pensarlo bien; durante la posición, hay que hacer un análisis retrospectivo; antes de añadir o reducir posiciones, hay que evaluar; y después de cerrar, aún más importante, revisar: cuánto se puede ganar con cada operación, cuánto se puede perder.
En la realidad, la mayoría de las personas tienen una relación ganancia-pérdida muy mala:
**Seguir la tendencia al máximo**: ganas cincuenta euros, pero en cinco minutos en la dirección contraria pierdes doscientos. **Repeticiones ineficientes**: ganas 0,98 euros, pero pierdes 1 euro; las comisiones de la plataforma devoran todo, con decenas de operaciones diarias de ida y vuelta, y al final todo se va en comisiones. **Apuestas con apalancamiento excesivo**: solo tienes 50 euros en la cuenta, usas diez veces apalancamiento, con una tasa de éxito del 10%, ganas varias veces más, pero si pierdes, el capital se borra por completo, sin posibilidad de recuperación. A veces, por suerte, ganas una vez y te lanzas a apostar todo para obtener un retorno de cien veces, y luego no pasa nada más. **Jugar con dinero prestado**: en la última jugada, ganas y te jactas de tu predicción, pero si pierdes, terminas endeudado y en el informe de crédito.
Una mala relación ganancia-pérdida no solo daña la cartera, sino que también arruina la mentalidad. Cuando la mentalidad se rompe, se toman operaciones basura, lo que empeora aún más la relación, creando un ciclo vicioso.
La estrategia inteligente, en cambio, es simple: no operar en mercados con mala relación ganancia-pérdida, o usar una cuenta pequeña para probar el ritmo del mercado. Cuando el mercado ofrezca oportunidades con una buena relación, como ganar mil y perder cien, con un stop razonable y un apalancamiento moderado, entonces apostar. Seguir la tendencia, en lugar de operar todos los días sin parar.